Niño de 14 años llevó energía eléctrica a toda su población con generadores de bajo costo

William Kamkwamba, un chico malauí de 14 años, buscaba ayudar a su comunidad y a su familia, contra la sequía y la hambruna que azotaba a su pueblo. Además, no solamente estaban castigados por la falta de agua potable, sino que tampoco contaban con electricidad.

Era hijo de un humilde granjero, en un país de granjeros pobres. Tenía siete hermanas y era el único hijo varón de la familia. Había abandonado la escuela, porque su padre no podía abonar la matrícula anual de 80 dólares. Además, tanto él como sus familiares, comían tres porciones de maíz una sola vez al día.

Qué fue lo que cambió la vida de William

Molino en la comunidad de William Kamkwamba

Había terminado sus primeros estudios en la Escuela Primaria Wimbe. Fue aceptado en la escuela secundaria Kachokolo y estaba muy agradecido de la instrucción que había recibido, pero lamentablemente no podía seguir con sus estudios.

Ante esta situación, decidió continuar su aprendizaje de manera autodidacta y para ello comenzó a leer libros de física y de ciencias. El niño prestaba especial atención a los diagramas, los gráficos y las fotos, e interpretándolos, ya que su inglés era bastante deficiente.

En una de sus lecturas, encontró un volumen que decía “Energy”, que exhibía cuatro molinos y, de su lectura surgió que un molino de viento podía generar electricidad y bombear agua. Contar con agua, significaba disponer del vital elemento para riego y por ende sembrar, cosechar y disponer de alimentos, tan escasos en esos momentos.

Vi a mi papá y también vi aquellos sembradíos secos. Era un futuro que no podía aceptar (sic).

Dijo William Kamkwamba en uno de sus relatos.

El conflicto, la perseverancia y el gran triunfo de William

Cuando el niño, entusiasmado, le contó de su idea a la familia, la primera reacción de su madre fue tildarlo de loco y su padre lo castigó, obligándole a trabajar en las tareas de la granja.

Esto no lo desanimó y gracias a su perseverancia, consiguió que poco a poco sus familiares aceptaran la idea. Así fue que, con algunos caños de PVC, un viejo dínamo, el cuadro de una bicicleta y el ventilador de un tractor en desuso, fabricó con chatarra, voluntad y creatividad el primero de los molinos, que a la sazón cambiarían el destino de los habitantes de la aldea.  

La evolución de su proyecto

El primero que fabricó, tenía cinco metros de altura y la energía que producía se almacenaba en una batería de automóvil. Esto le permitía encender cuatro bombillas y cargar el teléfono móvil a varios vecinos. Luego, ya con el apoyo de la comunidad fabricó uno de doce metros de altura, para aprovechar mejor el viento. Finalmente, hizo un tercero que trajo a la aldea agua limpia, energía para iluminar las seis casas del complejo y sistema de riego por goteo.

La gesta y la tenacidad de un joven que cambió su futuro

La histórica hazaña de William Kamkwamba llegó a oídos del Dr. Hartford Mchazime, director de la ONG que gestiona las bibliotecas públicas de Malawi, quién la hizo pública. Así fue que Emeka Okafor, director del programa de TEDGlobal, lo invitó a contar su experiencia en una charla en Arusha, Tanzania.

A los 20 años, un joven que nunca había viajado en avión, no conocía Internet, nunca usó un ordenador y casi no hablaba inglés, dio su primera charla. Ésta se sintetizó en tan solo cinco palabras: “Lo intenté y lo conseguí”.

Nacho Velardi
Escoge un trabajo que te guste, y nunca tendrás que trabajar ni un solo día de tu vida.

Lo más leído

Artículos relacionados